Glosario – k l

Locus de control: a través de nuestro conjunto de creencias y experiencias en la vida desarrollamos nuestro locus de control, que es el lugar donde pensamos que está el control de lo que nos sucede, nuestros éxitos y fracasos. Esta interpretación, independientemente de lo que suceda esté bajo el control de uno o no, es importante cuando nos enfrentamos a situaciones de estrés. Para interpretar escenarios como el siguiente: ” un/a atleta no obtiene una buena puntuación en una competición, ¿ha sido debido a no entrenar de manera eficiente, o porque los jueces no le dieron una puntuación justa?” Las respuestas sobre la percepción del locus de control podrían variar en un continuo. En un extremo el locus puede ser interno (ej., el/la atleta se atribuye la baja puntuación a el/lla mismo/a); o en el otro extremo externo (es decir, atribuyendo el resultado a la suerte, el destino, una casualidad, o a gente importante). Aquellos con un locus de control interno se hacen responsables de lo que les sucede y tratan de ejercer ese control; mientras que aquellos con un locus de control externo generalmente no ejercen control sobre lo que les ocurre. Tener un locus de control interno es empoderador porque conduce a las personas a pensar que pueden influir en los eventos de sus vidas y los motiva a ser responsables de sus acciones. Nadie puede controlar todo lo que nos sucede, sin embargo, lo que todos podemos hacer es controlar las reacciones a lo que nos sucede, es decir, lo que pensamos y hacemos al respecto. Algunas teorías relevantes al locus del control son: la teoría del locus de control y la teoría del aprendizaje social. El locus de control ha sido investigado y medido en una amplia variedad de contextos, como la salud, el rendimiento académico, la paternidad, el comportamiento económico, el comportamiento en prisiones y el comportamiento al conducir vehículos.

Kaizen: palabra de origen japonés que hace referencia a comprometerse a mejorar continuamente (ej. ponerse un nuevo gol cada vez que alcanzamos uno) y entender errores como oportunidades para aprender.

Fotografía de Matthew Henry en Unsplash