Diálogo interno positivo

“La única diferencia entre el mejor y el peor rendimiento es la variación en nuestro diálogo interno y nuestros pensamientos, y las actitudes que llevamos encima.’, Dr Dorothy Harris, profesora de psicología deportiva

(Photo de Pablo Guerrero en Unsplash)

A menudo nos hablamos a diario por varias razones: para darnos instrucciones, motivarnos, para interpretar nuestras acciones, emociones, pensamientos, y entender lo que ocurre en nuestro entorno. Lo que nos decimos a nosotros mismos es importante que sea positivo ya que influye en nuestra actitud, comportamiento y rendimiento. Tener un diálogo interno positivo es otra manera de cultivar una actitud positiva. En vez de hablarnos a nosotros mismos con frases como ‘no puedo, no soy capaz’, podemos cambiarlas con otras más constructivas como: ‘estoy mejorando’ ‘lo estoy intentando lo mejor posible’.

Para acostumbrarnos a tener un diálogo interno positivo, lo mejor es practicarlo. Escribe una lista con frases positivas para tu entrenamiento como la siguiente:

  • ‘Me encanta correr’
  • ‘Lo voy a lograr’
  • ‘Me da igual si llueve, voy a entrenar tanto si hay sol o como si no’
  • ‘Entreno tres días a la semana todas las semanas’
  • ‘Después de entrenar me siento fenomenal’
  • ‘Al acabar mi entrenamiento semanal siento que estoy progresando’

Las frases que escribas son muy personales. Lo que se trata es de tener una lista con tus cinco favoritas y que las menciones todos los días de entrenamiento. Los momentos más idóneos para leer la lista de frases positivas son: por las mañanas, o antes de cada entrenamiento, y cuando te encuentres fatigado o dudando de tu capacidad.

Nuestro diálogo interno puede ser constructivo y ayudar a mejorar nuestro rendimiento, o por el contrario puede ser destructivo y empeorarlo distrayéndonos. Para tener un mejor control sobre nuestro diálogo interno, debemos darnos cuenta de cuándo y cómonos hablamos a nosotros mismos. Reflexiona sobre la manera en la que te hablas dependiendo de las situaciones que ocurren a lo largo del día y sobre si te ayuda esta manera de hablar, o podría ser más constructiva. Si tu diálogo interno tiene frases como: ‘no me organizo muy bien’, ‘no se me dan bien las matemáticas’‘ no puedo…’,‘no tengo mucha suerte’ ‘me saca de quicio (…)’, intenta cambiarlas por otras que tengan un enfoque positivo.

Por ejemplo, la frase: ‘No me organizo muy bien’, puede tener un enfoque positivo si decimos: ‘de ahora en adelante voy a ser más organizada’. Otras frases negativas que la gente se suele decir a menudo se pueden modificar así:

  • ‘(…) es muy difícil, no lo voy a conseguir’: ‘He conseguido hacer otras cosas difíciles como (…), si practico también puedo conseguir (…)’.
  • ‘No puedo hacer (…)’: ‘Elijo hacer (…)’ o ‘Es mi decisión hacer (…)’
  • ‘No quiero fallar / cometer errores’: ‘De lo que se trata es de aprender y no pasa nada por cometer errores e intentar las cosas poniendo ganas y hacerlo lo mejor posible’.
  • ‘¿A quién le importa si lo hago bien?’: ‘A mi me importa cómo lo hago’
  • ‘Me saca de quicio el árbitro’: ‘ruminar en las cosas que nos sacan de quicio es gastar esfuerzo inutilmente’.

Puedes extender este ejercicio y pensar en situaciones cuando tu rendimiento ha tenido éxito y cuando no, y reflexionar sobre si tu diálogo interno es diferente. En tu diario puedes responder a las preguntas: ¿Qué me digo antes, durante y después del entrenamiento?, ¿Qué me digo después de tener un buen rendimiento?, Si no me ha salido bien el rendimiento, ¿rumio sobre los fallos y me cuesta centrarme en el presente? ¿Con qué frecuencia tengo frases positivas y negativas? 

Practicando a menudo podrás ser capaz de anticiparte a alguna frase negativa que te ibas a decir y empezar tu entrenamiento con un diálogo positivo. Recuerda que aunque todos tenemos pensamientos negativos y es completamente normal, lo que importa es no dejar que frases negativas nos dominen.

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